Se define el folk horror como subgénero del terror en el que aparecen elementos tradicionales de una cultura para provocar miedo en la audiencia. En el mundo del cine esta etiqueta apareció en los años 70 con la película La garra de Satán y en la actualidad goza de buena salud debido a los recientes estrenos de cintas como Midsommar, La bruja o El apóstol. El folk horror es primo cercano del gótico sureño (ya que ambos vienen del gótico), subgénero que trata personajes extraños o grotescos, lugares decadentes y habla de temas relacionados con la pobreza o la violencia. Puede tener pinceladas de realismo mágico y dentro de este marco encajan muy bien juegos como Where the water tastes like wine o Kentucky Route Zero.

El folk horror se caracteriza por la ambientación rural, con un espacio de vegetación o montañas que recalca la presencia ominosa de la naturaleza, la sensación de aislamiento y soledad de nuestro protagonista y su alienación respecto al escenario y otros personajes. Los habitantes de la zona son inquietantes, tienen un sistema moral distinto al del protagonista y la audiencia, mantienen una extraña relación con la religión cristiana y aún llevan a cabo rituales paganos. Aunque nació en Reino Unido, este género se ha ido adaptando a otros lugares del planeta.

Uno de los ejemplos más recientes del acercamiento del videojuego al folk horror es Resident Evil 8: Village, ambientado en un país del este de Europa que parece ser Rumanía. Siguiendo la estela de Resident Evil 4, en esta entrega vemos uno de los tópicos más habituales del folk horror: la inclusión de un extranjero que acaba de aterrizar en el pueblo y no conoce sus particulares costumbres. El juego de Capcom muestra objetos típicos de la Rumanía rural como decoración tradicional, (muebles policromados, alfombras y tapetes) o la imaginería religiosa de inspiración cristiana ortodoxa. Los monstruos a los que nos enfrentaremos también son de influencia rumana, como el vârcolac (hombre lobo), el uriaș (un gigante), la moroaică (una especie de vampira) o la samca (espíritu o demonio malvado femenino). El folk horror en Resident Evil 8 mezcla seres del folklore rumano con figuras del terror gótico, como la vampira aristócrata que vive en un castillo, las brujas, el científico loco, o la casa de muñecas que puede relacionarse con la posesión o los relatos de fantasmas.

Mundaun parte de una premisa parecida: nuestro abuelo ha muerto y decidimos ir al pueblo porque algo parece raro. Desde el principio resulta llamativo, primero porque está entero en blanco y negro con unas texturas que simulan el uso de un lápiz de grafito, y segundo porque el que el audio no está en inglés, como es habitual, sino en romanche, una lengua retorrománica hablada en Suiza y que suena parecida al italiano. Toda la estética del juego es inquietante, fría y algo incómoda, parecida a la fotografía en blanco y negro y también a técnicas de grabado como la punta seca. Durante la aventura nos encontraremos con una serie de enemigos a los que debemos atacar con rastrillos de madera. Las ropas de estos enemigos recuerdan a los trajes tradicionales europeos que se usan en festividades invernales.

Aunque la saga The Witcher no sea de terror, sí que incorpora influencias del folklore polaco para hacer la aventura más espeluznante. Por ejemplo, en una de las misiones más famosas de The Witcher 3, la del Barón Sanguinario, nos encontramos con un Malogrado o, como se le llama en polaco, un poroniec, criatura nacida de un bebé no deseado mal enterrado. También aparecen otros seres de la mitología europea como el silvano, semejante al fauno romano; el djinn, como los genios árabes o las Moiras, basadas en sus homónimas griegas, Baba Yaga y las brujas de Macbeth.

Pathologic nos sitúa en un mundo anacrónico en el que conviven varias épocas. El juego de Ice-Pick Lodge parte también de un planteamiento parecido a los citados anteriormente, o bien somos Daniil Dankovsky, un estudiante de medicina que viene de la capital, o bien encarnamos a Artemy Burakh, que vuelve a su pueblo natal tras recibir una carta de su padre. En ambos casos el juego nos coloca como un extraño que llega al sitio sin conocer muy bien sus normas y costumbres. Allí nos encontraremos con bandas de niños, pobreza y una enfermedad mortal que se cierne sobre los ciudadanos. 

Además de con los habitantes del pueblo, tendremos que tratar con la gente indígena de la Estepa, el Dogma, basados en las culturas de la zona del Cáucaso y oeste de Asia. El Dogma se encarga de la crianza del ganado y su matanza. También tienen sus propias tradiciones, criaturas y figuras como los Gusanos, las Novias o los Menkhu, los únicos que tienen permitido abrir los cuerpos de las reses y las personas. En Pathologic se pueden ver los conflictos entre el pueblo y el Dogma, cuyas costumbres no son aprobadas y despertarán las sospechas de la gente: al poco de empezar la historia veremos a una Novia quemada en una hoguera como se hacía con las brujas. Esta fricción queda representada por los protagonistas, Daniil viene de la capital y es un hombre de ciencia, mientras que Artemy, el arúspice (persona que examina las vísceras de un animal sacrificado para ver el futuro), aunque ha estado fuera aún mantiene una conexión con el Dogma como Menkhu. La tercera y última protagonista de Pathologic es Clara, la cual solo es seleccionable cuando nos hemos pasado las otras dos y cuya naturaleza nos da el otro punto de vista: el de persona conectada al pueblo, considerada una santa y hacedora de milagros.

Si bien la desarrolladora Simogo se ha hecho famosa por su Sayonara Wild Hearts, unos años antes lanzó Year Walk. Este juego tiene lugar en la víspera de año nuevo, momento en el que se celebra el Årsgång, en inglés year walk, una tradición sueca de origen pagano. Nos pondremos en la piel de un caminante cuyo objetivo es llegar a la iglesia para tener visiones sobre el devenir del año siguiente. Durante el juego conoceremos a seres del folklore sueco como el Kyrkogrimen, ser que nace de enterrar una cabra o un criminal en los cimientos de una iglesia; la guarda de robos que te mostrará el origen del mundo si tocas su corazón; el Nattravnen, cuervo maligno de gran tamaño; o el Bäckahästen, caballo que vive en los lagos y atrae a los niños para ahogarlos (parecido al kelpie escocés).

Occidente no es el único lugar en el que podemos encontrar ejemplos del folk horror. Detention, el título de Red Candle Games se ambienta en el Taiwán de los años 60. Ahí se mezclan elementos de horror reales, como el Terror Blanco, con el folklore chino y taiwanés para crear a los enemigos, una especie de fantasmas que deben esquivarse empleando ofrendas tradicionales de comida o aguantando la respiración. Esta ambientación se puede apreciar también en los gráficos pues los personajes están hechos en blanco y negro para emular las fotografías de la época. Durante casi toda la historia los colores del escenario son apagados y lúgubres y los tonos vivos se reservan sólo para acentuar algunas escenas.

En Project Zero 2 las gemelas Mio y Mayu aparecen en un pueblo tradicional japonés. Allí Mio tendrá que buscar a su hermana mientras averigua la historia del lugar y del ritual que se celebra. En Project Zero podemos ver uno de los yōkai (espíritus o criaturas del folklore japonés) más habituales: los yūrei, una especie de fantasmas que en el juego son violentos y nos atacarán. Durante el desarrollo del primer título de la saga se barajó usar un arco tradicional, talismanes o una espada mágica para enfrentarnos a los fantasmas. Al final se decidieron por el uso de una cámara de fotos antigua. 

Project Zero 2 tiene una premisa dentro del folk horror bastante habitual, la de la persona ajena a las tradiciones del pueblo que los descubre por primera vez. Algo muy parecido sucede en Raging Loop, en el que seguiremos a un motorista que acaba de llegar a una aldea y no puede salir debido a la espesa niebla. Raging Loop parte de unas mecánicas semejantes a Pueblo duerme: hay una serie de lobos que van matando a los lugareños uno a uno y tendremos que averiguar quienes son. Aquí la propia naturaleza del juego se junta con la paranoia de estar en un lugar pequeño del que no se puede salir.

El folk horror sirve para explorar muchas de las ansiedades que nos acechan en la actualidad: el miedo a lo indómita que es la naturaleza, los abusos que pueden tener lugar en una comunidad pequeña, el miedo al aislamiento, el mantenimiento de tradiciones dañinas o las consecuencias del éxodo rural. En Resident Evil 8 la presencia de los elementos folclóricos es más bien estética, en Pathologic sirve como exploración de la idea de progreso que tenemos y en otros casos como Year Walk se emplea como forma de conservación y divulgación de la cultura de un lugar. Que puedan surgir títulos tan dispares tanto a nivel gráfico, mecánico y temático demuestran que este subgénero, aunque nuevo, tiene mucho que aportar.

Fuente: AnaitGames

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