Por petición popular, resucitamos el venerable Commodore Amiga 500 para contaros su historia y enseñaros algunos de sus juegos. Sin duda, el ordenador de 16 bits más deseado.

Comercializado originalmente a partir de 1987 (y no en 1985 como decimos incorrectamente en el vídeo, al confundirlo con el año del lanzamiento del Amiga 1000, el primero de la gama), el Amiga 500 fue durante mucho tiempo el sueño de muchos de los que nos criamos con el Spectrum, el C64 y el Amstrad CPC. Una auténtica bestia, con un precio acorde (casi 600 dólares, sin contar el monitor), que ofrecía un espectáculo gráfico y sonoro sin precedentes, superior incluso al del Atari ST, lanzado un par de años antes). Una máquina hecha para arruinar a los padres, enamorar a los hijos y durar, como demuestra el hecho de que aún siga funcionando como el primer día. ¿Queréis verlo en funcionamiento? Pinchad en el vídeo…

No es el vídeo sobre Amiga que queríamos hacer, pero sí el que podemos hacer de momento. Durante mucho tiempo nos pedisteis que hiciéramos una pieza sobre el mítico ordenador de 16 bits de Commodore, pero no aún no he logrado localizar la mayoría de mi colección de diskettes tras la mudanza, por lo que nos fue imposible mostraros títulos icónicos como Shadow of the Beast, pero al menos si hemos podido recuperar algunas joyas del calibre de Kick Off 2, Xenon 2 Megablast o Lotus Turbo Challenge 2. Si queréis conocer más clásicos de Amiga 500, no os perdáis este ranking de sus 20 mejores juegos que hicimos hace unos años.

Antes de la irrupción de las consolas de 16 bits, tener un Amiga 500 era la mejor forma de disfrutar en casa de las conversiones más fieles de los salones recreativos, al menos por potencial gráfico, ya que seguíamos dependiendo del talento y la habilidad de los responsables de cada port. Hubo conversiones muy buenas, como la de Ghosts ’N Goblins o Arkanoid que os mostramos en el vídeo, y otras bastante mediocres, como la de Double Dragon.

Debido a su alto precio, el Amiga 500 tardó en consolidarse en nuestro país, sobre todo en comparación a otros países europeos, pero a medida que fueron pasando los años su precio fue descendiendo hasta convertirse en una compra, más o menos asequible. Aun así, siguió siendo una opción bastante cara en comparación a las consolas, y la irrupción de Mega Drive y Super Nintendo acabó por sentenciar a la máquina de Commodore.

Amiga fue una herramienta muy útil y potente, no solo para jugar, sino también para trabajar en unos tiempos en los que los PC aún tenían unos precios estratosféricos. De hecho el mío lo adquirí en la primavera de 1992 para poder trabajar como colaborador en Hobby Consolas, utilizando un emulador de MS-DOS y su correspondiente procesador de texto para poder escribir la sección de trucos y muchas de primeras reviews en la revista. Aunque claro, también me forré a jugar, gracias a los juegos que me prestaba Marcos “The Elf” García y los redactores de Micromanía.

Commodore llegaría a lanzar en 1992 una versión reducida del Amiga 500, en tamaño que no en prestaciones, llamado Amiga 600, aunque no sabemos si este modelo es el que ha usado RetroGames LTD como referencia para crear Amiga Mini, una consola que seguirá el camino abierto por sus anteriores creaciones, The64 Mini y TheVic 20. En octubre de 2020 desvelaron una imagen con una silueta bastante reconocible, con la promesa de un lanzamiento para este año (sospechamos que será en otoño).

Cuando el Amiga Mini llegue al mercado dedicaremos un nuevo vídeo al ordenador de Commodore, para comparar tamaños y funcionalidades, y prometemos rendir honores a los mejores juegos de su catálogo, aunque sea asaltando con alevosía y nocturnidad las colecciones de mis ex-compañeros de la primera etapa de Hobby Consolas. Esperemos que os haya gustado el vídeo y perdonéis nuestro despiste con las fechas. Cuidaros mucho y nos volveremos a ver el próximo sábado. ¡Cuidaros mucho!

Fuente: HobbyConsolas

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