En un año, también en uno raro, pasan muchas cosas. Algunas medio buenas, muchas tirando a malas, y casi todas susceptibles de ser olvidadas con la filtración de la mañana siguiente o por culpa de un retrasito traicionero. ¿A estos no los había comprado no sé quién? ¿Al final hubo E3? ¿Las consolas nuevas ya son viejas? Sí, hijo, sí. El tiempo no entiende de pandemias ni de semiconductores, así que nos vendrá bien a todos este ejercicio de repasar, más o menos por encima, las principales noticias videojuerguistas de este ya agónico 2021.

Con o sin rebajas, lo primero que escribimos este año fue que Nintendo había comprado Next Level Games. Al publicarse Luigi’s Mansion 2, el estudio canadiense ya había decidido desarrollar únicamente para plataformas de la Gran N; después de Luigi’s Mansion 3, los de Kyoto quisieron asegurarse de que aquello no iba a cambiar.

Efectivamente, han sido doce meses marcados también por adquisiciones de todo tipo. Lo de Tencent, por ejemplo, sigue sin ser medio normal: unas semanas después de hacerse con Liyue, otro peso pesado en China, anunciaron la compra de una participación mayoritaria en Klei Entertainment y pagaron 30 millones de dólares, poca cosa, para convertirse en accionista minoritario de Dontnod.

Crecimiento durante los confinamientos

No se puede empezar un año sin hacer balance del anterior. Es lo que nos distingue del resto de los animales. Y resulta que, a pesar de los pesares (los efectos del coronavirus se seguirían notando a lo largo de todo el año; en enero se volvía a posponer la inauguración de Super Nintendo World), la industria del videojuego creció en 2020 –un 12%, según SuperData, para llegar a una facturación de 140.000 millones de dólares. También las estadísticas de Steam nos recordaban que habíamos pasado muchas horas encerrados en casa: las ventas en la tienda de Valve subieron un 21% y nos pasamos un 50% más de horas ahí, dale que te pego con la maquinita.

Perdón por el retraso

Sabemos (demasiado) bien que los jueguicos tienen un problema gordo el tema de las fechas; raro es, desde hace ya unos cuantos años, el lanzamiento que llega a las tiendas según lo inicialmente previsto. Solo nos faltaba, pues, esto de la COVID-19 y el teletrabajo. Nos ha tocado ser más comprensivos con todos estos retrasitos, qué menos, pero es que algunos no necesitan comer sardinas para beber agua. ¿Os acordáis del vídeo que publicó Sony durante el CES 2021? Ese que una semana después cambió, mágicamente, porque no había acertado ni una: Kena en marzo, Little Devil Inside en julio y Ghostwire Tokyo en octubre, decían, además de ese Horizon: Forbidden West que buscaba hueco para ese mismo año.

Warner esperó poco para mandar Hogwards Legacy a 2022 y también The Lord of the Rings: Gollum, que ya entonces empezaba a oler a vino, tuvo claro que estaría listo en 2021.

Hasta luego, Lucas

También fue en enero cuando Disney nos sorprendía al recuperar la marca Lucasfilm Games para los juegos de Star Wars. ¿Que qué juegos de Star Wars? Pues un mundo abierto desarrollado por Ubisoft Massive, por ejemplo, porque el acuerdo de exclusividad con Electronic Arts había dejado de tener sentido para ambas partes. Pero no solo de la galaxia lejana vive el bueno de George: también se anunció esos días una nueva aventura de Indiana Jones, de la mano de MachineGames y Bethesda (entonces ya sabíamos que Microsoft había comprado ZeniMax, pero estaban todavía con el papeleo), con el mismísimo Todd Howard como productor ejecutivo.

Todavía, por supuesto, no hemos visto ni sabemos nada de esos proyectos.

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Para los que conservábamos el olfato, el segundo mes de 2021 seguía oliendo a dinero. Eran días de informes financieros y, en general, aquello era una fiesta. Nintendo modificaba sus previsiones al alza mientras Switch, con solo cuatro años en las tiendas y 79 millones de unidades vendidas, adelantaba a 3DS por la derecha. Te digo más: los 4,5 millones de PS5 vendidas en un mes y medio le permitían a Jim Ryan hablar del «mejor lanzamiento de una consola» y parecía, solo parecía, que los problemas de escasez no iban a ser tan graves para Sony. Y Ubisoft, lo creas o no, cerraba el mejor trimestre de su historia gracias sobre todo a Assassin’s Creed: Valhalla.

Tampoco guardaban la chequera los sospechosos habituales. Embracer Group compró Gearbox Software y Electronic Arts pagó 1.200 millones quedarse con Codemasters. ¡Barato! Una semana antes se habían gastado el doble en Glu Mobile.

Google Stadian’t

Supongo que era cuestión de tiempo, pero yo era de los que pensaban que aguantarían un poco más. Hasta sacar un juego, por lo menos. Qué va: el día dos del dos confirmaba Phil Harrison, director general de Stadia, que el servicio en la nube de Google seguiría adelante sin estudios internos. Con el cierre de esas oficinas y la cancelación de los proyectos first party, Jade Raymond quedaba fuera de juego –un mes más tarde anunciaba Haven, un nuevo equipo financiado en parte por PlayStation– y el futuro de la plataforma, cuestionado desde el minuto uno, se tambaleaba como nunca.

Los esfuerzos por aparentar cierto nivel de compromiso seguían sonando a chiste y, de hecho, nadie echó de menos el Stadia Connect durante un año también marcado por los eventos digitales –el último se había emitido en julio de 2020, aunque nadie lleva la cuenta. Si bien es cierto es que se siguen leyendo algunos comentarios de usuarios satisfechos con la latencia o con el catálogo de la suscripción Pro, hace falta mucho más que eso para creer en la remontada; salto un momento a noviembre para aportar como prueba este vídeo, que pretende celebrar el segundo aniversario de Stadia y es, en todos los sentidos, un monumento al casimuertismo.

Las cosas no estaban mucho mejor en Amazon, con una visión similar para el futuro de la industria. Ni con Luna, que ahora mismo importa igual de poco, ni con una división de juegos que no paraba de quemar dinero y que en febrero de 2021 retrasaba New World por tercera vez. Ya solo quedaba uno.

Retrasos: Reloaded

Hablando del tema…

A Ubisoft se le estaba haciendo bola el remake de Prince of Persia: Las Arenas del tiempo, que se retrasó de forma indefinida. Ahí sigue. También está costando Vampire the Masquerade: Bloodlines 2, que cambió Hardsuit Labs por una desarrolladora misteriosa y ya no se atreve a mojarse con las fechas. Más sorprendente fue el cambio de planes con Gran Turismo 7, que hasta ese momento se esperaba para principios de 2021 –y todavía faltaba medio año para poder señalar la versión para PS4 como culpable del retraso.

Cambios en PlayStation

No fue ese el único movimiento sorprendente de Sony. Lo de MLB The Show 21 para Xbox –y en Game Pass, ojo– puede verse como algo anecdótico, cuestión de licencias, pero la llegada de Days Gone a PC confirmaba la apuesta de PlayStation Studios por otras plataformas.

El presente y el futuro de la compañía, en cualquier caso, pasan necesariamente por el hardware. Por PS5 y también por su sistema de realidad virtual, anunciado con mucha antelación para que nos olvidemos de PSVR; los mandos tienen buena pinta y las especificaciones suenan razonables, pero parece fácil suponer que las gafas también llegarán más tarde de lo esperado.

Se viene secuela de Astro Bot: Rescue Mission, seguro, pero no llevará el sello de Japan Studio. Después de que varios productores y directores anunciaran su marcha en redes sociales, Sony confirmó la temida «reestructuración» para ceder todo el protagonismo al Team ASOBI y a su pequeño robotejo.

Pero que no lo llamen E3

La ESA no podía permitirse otro verano sin E3, así que respondió rápidamente a las filtraciones sobre la edición digital de 2021; seguían negociando con las grandes compañías del sector, que por lo visto consideraban muy caro el precio del alquiler para los espacios virtuales. La cosa acabó saliendo regular, ya llegaremos, pero como mínimo nos libramos del contenido de pago que también llegó a rumorearse.

Más allá de lo que se vuelva a montar o no en Los Angeles, es evidente que los eventos digitales llegaron para quedarse –hasta la Epic Games Store tuvo el suyo. Nintendo, que domina el formato desde hace años, salvó un Direct desesperante con el anuncio de Splatoon 3 y The Pokémon Company, que celebraba el 25 aniversario de Pikachu, nos sorprendió con Leyendas Pokémon: Arceus.

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Pues más de lo mismo. Epic Games compró Mediatonic para quedarse con Fall Guys, sí, vale, pero es que también se «completó oficialmente» la adquisición de Bethesda por parte de Microsoft. Ya habían soltado la bomba (y los 7.500 millones de dólares) en septiembre del año pasado, pero con la luz verde de los organismos reguladores llegó el momento de la puesta en escena con la mesa redonda y las incorporaciones a Game Pass.

Y poco más

Sin Game Developers Conference, que se movió excepcionalmente a julio (de momento aguanta la GDC 2022 para finales de marzo en San Francisco, pero vete a saber), nos quedó un mes sin grandes titulares. Tocó comentar los rumores de Bloomberg sobre el nuevo modelo de Switch con pantalla OLED y mayor resolución, pero es verdad que el culebrón no tiene gracia cuando te sabes el final. Como mínimo Miyamoto pudo, por fin, inaugurar el parque de atracciones.

Mientras tanto, en CD Projekt seguían con el calvario que había tocado techo con el ciberataque que sufrió la desarrolladora polaca; después de eso, que se cancelara el multijugador independiente de Cyberpunk 2077 era lo de menos. El juego, a todo eso, llevaba un tiempo sin estar disponible en PlayStation Store. Ah, sí, y justamente Sony volvió a marearnos un poquillo con el cierre de las tiendas de PS3, PSP y Vita –que al final no, pero bueno, un poco sí.

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Fuente: AnaitGames

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